miércoles, 24 de julio de 2013

Los inicios

El Deseo y la Palabra es un poemario de temática fundamentalmente amorosa que comencé a escribir aproximadamente hace cinco o séis años.

La idea original era la de un poemario dividido en dos partes, una de las cuales sería de temática amorosa y la otra centrada más en la vida cotidiana pero, sin pensarlo, la primera mitad del poemario tomó entidad propia y cada vez era mayor la cantidad de poemas de carácter amoroso que el resto, con lo que decidí volcarme en esta temática, para intentar poner por escrito todo lo que en ese momento era capaz de sentir (con lo que el poemario tiene cierto transfondo autobiográfico), y así nació El Deseo y la Palabra.

En ningún momento me había planteado seriamente la posibilidad de publicar el poemario, en realidad escribir era una forma más de expresarme y además considero que no tiene por qué haber un público interesado en ello, aunque por otra parte, en mi ego interno, sabía que era una cuestión de ilusión y orgullo el poder llegar a ver en un futuro mi nombre en el lomo de un libro, pero en ningún momento pensé que ese momento fuera a llegar, y menos de la forma en que llegó.

El proceso de escribir El Deseo y la Palabra ha sido largo, pero sobre todo ha sido una cuestión de constancia, es decir: escribir no es unicamente tener inspiración y algo que decir; es cuestión de tiempo, de ponerte delante del texto y corregir aquello que no te convence (volviendo sobre ello muchas veces), de colocarte delante de la pantalla del ordenador para escribir (aunque te encuentres sin ideas o sin nada que decir), e incluso de eliminar poemas completos porque no responden a la idea original que querías transmitir... y también es un asunto de paciencia. Me he dado cuenta que escribir es un proceso que requiere reposo, que necesita pausas (algunas de días, otras de meses) para tomar perspectiva del conjunto completo para poder ver los árboles que forman el bosque y poder ver el bosque en su totalidad.

Pasado todo ese tiempo surgieron, solas, las preguntas ¿Y por qué no?, ¿por qué no intentar publicar?, ¿qué puedo perder?.

Y entonces comenzó todo, otra vez...

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