viernes, 20 de septiembre de 2013

Acerca de la autoedición (I)

No tengo intención de "hacer amigos" con esta entrada, pero después de leer varias cosas que he encontrado por la web y también después de haber conversado con ciertos libreros acerca del tema, quiero dejar constancia de lo que es, para mí, la autoedición, y de paso dejar claro que no hay nada inocente ni sin ningún tipo de intención en el mundo literario (en realidad en todo, pero la literatura tampoco se queda fuera).

La autoedición podríamos definirla brevemente como el proceso por el que un autor, invirtiendo su tiempo, sus medios y su dinero, ve editada su obra.
La diferencia con la edición tradicional reside en que el proceso de edición (entiéndase como la suma de corrección, diseño, maquetación, impresión, distribución y difusión) no está en manos de una editorial, sino en manos del autor.

¿Ventajas?, ¿Inconvenientes?
Entre las primeras, que tienes la suerte de participar de forma activa en la creación material del libro (lo cual resulta interesante, y a mis ojos, enriquecedor), y que sea como tú quieres. Los derechos de autor son tuyos SIEMPRE (con lo que si hubiera alguna editorial "al uso" interesada en hacer otra tirada de la obra puedes hacerlo, dado que no te los han comprado previamente). Los beneficios son tuyos casi al 100%: si vendes los libros en mano, te llevas el importe total, si los vendes en librería se reparten entre autor y librería en un porcentaje acordado previamente. Te libras de intermediarios
Entre los segundos, aparentemente hay más: inviertes tú todo el coste, en teoría de la distribución te encargas tú, nada te garantiza que vayas a recuperar lo invertido.

Entonces, ¿qué interés puede haber en "autoeditarse"?.
Acá entramos en un terreno muy MUY pantanoso-farragoso y delicado porque hay múltiples razones (y aquí es donde puedo "hacer amigos").
En general uno se inclina por el mundo de la autoedición porque después de haber agotado todas las vías comunes no ha logrado nada, lo que no quiere decir que la obra literaria no tenga la calidad suficiente como para ser publicada.

 
Me explico: en el mundo literario (o al menos en el de la poesía) una vía de ver publicada tu obra es presentándote a concursos literarios, que los hay, de lo más variado (aparentemente), pero no hay (o al menos no he encontrado) muchos concursos destinados a escritores noveles exclusivamente. Muchos de los grandes concursos son abiertos a todo el mundo, en los que participan desde noveles hasta autores ya consagrados, con lo que la competencia es muy grande... Empezando por ahí, siguiendo porque no creo que haya inocencia absoluta dentro de los concursos, es algo que sospechamos muchos, incluso algún librero me ha hecho la misma afirmación: no hay nada inocente, y, en palabras de ciertos libreros, hay "intereses creados". También la situación económica influye bastante: como ejemplo recuerdo haberme presentado a un concurso que (¡Oh, curiosidad!) quedó desierto ¿quiere decir esto que ninguna obra era de la calidad suficiente?, ¿todo era bazofia?, ¿sirve esta circunstancia para valorar de forma negativa todas las obras que se presentaron?, es decir, aún asumiendo que mi obra no valga para nada, ¿no hay nadie tan bueno como para alcanzar el premio?... personalmente creo que no, creo que en ese momento la editorial convocó el concurso casi con la seguridad de que quedaría desierto (y de paso ahorrarse el dinero del mismo) porque es mejor decir que no ha habido obras merecedoras del premio que no convocarlo (con la pérdida de renombre que conlleva); también influyen circunstancias como los propios convocantes: recuerdo otro concurso, convocado por la universidad de una comunidad autónoma, y, aunque dicho concurso estaba abierto a todo el país, (¡Oh, curiosidad!, ¡Oh, coincidencia!), el premio recayó en una prestigiosa persona de la misma comunidad autónoma; también puede influir la línea ideológica de los convocantes, etc.
En fin, que no creo que todo sea inocente, de la misma manera también creo que esto no ocurre siempre, pero que ocurre.
El siguiente paso (de esto ya hablé en las primeras entradas) es acudir directamente a las editoriales (más grandes, más pequeñas), escribirles, presentarte, presentarles "tu hijo", explicarles la situación y desear que al menos te contesten con un "gracias por intentarlo, pero no nos interesas" (dicho de forma más agradable y con más circunloquios, pero el final es el mismo). Pero esto tampoco ocurre, porque en muchos casos te encuentras que no te responden, que no tienen la decencia de darte ese "no", sino que seas tú el que interprete el silencio y la falta de comunicación como la respuesta negativa que esperas. En otros casos puedes encontrarte que la editorial no admite más manuscritos por colapso de trabajo pendiente de terminar, o a veces precisamente por el contrario. Y luego viene las circunstancias surrealistas, por decirlo de alguna manera, como casos de editoriales que han sido creadas por un autor para publicar exclusivamente su propia obra (y la de nadie más), editoriales que tienen su sede en una comunidad autónoma y sólo editan a autores de su misma comunidad (¿?), o editoriales que sólo editan a mujeres (me pregunto si esto no es sexismo, y también si lo que habría que valorar es la calidad de la obra y no el género del que la escribe, pero eso es otra batalla). Hay muchos más casos, pero veo que me extiendo. Pero para resumir: muchas editoriales no se van a arriesgar en editar a alguien que sólo lo conocen en su casa.

Finalmente llegas a la autoedición, que es variada y va desde casi la "autoimpresión" de tus ejemplares, que posteriormente recibes en tu casa dentro de una caja, hasta lo que hace E-ditaloContigo (no sé si hay alguien que haga algo parecido). Acá va a parecer que les hago la pelota a mis editores, pero no es cierto; sólo reflejo su trabajo.
Con E-ditaloContigo tienes las mismas ventajas e inconvenientes que he comentado acerca de la autoedición, per con muchos matices, dado que:
  • Ellos se encargan de realizar una correción ortotipográfica y estilística de tu obra, dado que siempre hay detalles que, de tanto leer y revisar, se te pasan por alto.
  • La maquetación y el diseño se hacen entre ambos: autor y editorial.
  • Ellos tramitan todos los detalles legales (ISBN y código de barras).
  • A pesar de que los gastos son tuyos, la editorial corre con gastos propios que no tendrían por qué: desde los costes de un cambio de gramaje de papel, pasando por imprimirse un número de ejemplares para ellos para presentar tu obra (en caso dado) a concursos literarios, o dejarla en bibliotecas, etc.
  • Ellos se encargan de colocar tu obra en algunas librerías (físicas) y redes de librerías on-line.
  • Elaboraran una nota de prensa para enviar a librerías a las que pudiera interesar la venta, aunque luego a tí te corresponda, simplemente, llevar los libros, con lo que la difusión y la distribución no cae sobre tus hombros, sino que es una tarea compartida.
  • Se encargan de realizar el libro electrónico y todos los trámites para su venta.
  • Organizan la presentación del libro
  • etc.
Por lo tanto, en este caso no estamos hablando de una autoedición como se conocía hasta ahora, en la que a partir de un portal web diseñabas y maquetabas tu obra y "ya está". Con esta nueva forma de entender la autoedición el escritor novel se queda tranquilo porque le van guiando y abriendo las puertas a medida que va neccesitando caminar.

Pero queda una pregunta más ¿cómo se percibe desde fuera la autoedición?, y como esta entrada está siendo demasiado extensa, responderé a la pregunta en una próxima entrada.

Un saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario