miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Por qué Poesía?

Van pasando los días desde la presentación y me van viniendo conversaciones a la cabeza, y aunque hay varias, que iré desgranando por acá.

Una de esas conversaciones, con amigos y cerveza, es por qué escribo poesía.


Creo que hay varios factores que me han hecho llegar a la poesía.
En primer lugar porque la gran mayoría de lo que leo es poesía, de la más variada, desde los clásicos a los contemporáneos, españoles y extranjeros. Lamentablemente mis conocimientos de idiomas no es tan amplio como quisiera con lo que sólo soy capaz de leer algo de poesía inglesa; en el resto de los casos tengo que recurrir a las traducciones (por cierto, cuando se lee poesía traducida, hay que buscar una edición que valga la pena para que mantenga el estilo y la elegancia del autor original), con lo cual al final uno escribe lo que lee, y forja su propio estilo a partir de "jugar" con lo que quiere y volcando sobre ello las influencias de todo lo que ha leído, es decir, su bagaje como lector.

Quizá también recurro a la poesía porque es la manera que tengo de relacionarme con el mundo, en cuanto a ser espectador de lo que pasa, como comentaba en la presentación del libro, mucho de lo que escribo parte de la vivencia propia tanto activa (en cuanto a ser partícipe) pero también existe una forma no-activa (por ser observador de lo que ocurre), y la forma de analizar ese mundo es por medio de la poesía. Como dice el último poema del libro -Arte poética-

Se me ha concedido el Don
de ver el mundo con otros ojos.
A eso le llamo poesía.
Por otro lado porque tengo una tendencia a la concisión, a la reducción casi minimalista, por eso muchos de los poemas que se encuentran en El Deseo y la Palabra son tan breves, quizá detrás esté la necesidad de decir lo máximo con el menos número de palabras y/o de versos, y quizá sea esta necesidad la que da intensidad a algunos de esos poemas. De cualquier modo no tengo mano para escribir algo que tenga cierta longitud o duración, y no es porque no lo haya intentado... me he atrevido con algún relato, un cuento a medias (con una amiga) y la verdad que no me encuentro cómodo, no me veo con la fluidez para hacerlo, con lo que si esto me pasa con un relato, con una narrativa más extensa, tipo novela, no quiero ni pensarlo.

 

Además encuentro en la poesía algo que no encuentro en otros géneros: libertad casi absoluta, y digo "casi" porque el único límite con el que me encuentro es el de las propias palabras (problemas de tratar con el lenguaje), en cuanto a la necesidad de escribirla, pero por lo demás se puede "jugar" con sus contenidos -asociaciones que hacemos en nuestra mente-, con su forma, con cómo las presentamos sobre el papel -el mundo del caligrama-... incluso con el ritmo con el que las pronunciamos -la respiración, la acentuación...-, es decir existen licencias para casi todo.


Y finalmente la poesía me permite jugar. He repetido ya dos veces este verbo para dar a entender que muchas veces la poesía surge del ensayo-error, de jugar con lo que se te viene a la cabeza e intentar darle forma, como los niños pequeños con los cubos de letras, y en ello encuentro diversión, y ahí está parte de la clave que hace que disfrute tanto escribiendo.

 

Pero al final todo son hipótesis, son todo "quizás", un intento de buscar respuestas a lo que ya es, porque es un hecho que El Deseo y la Palabra existe por sí mismo, quizá porque ya existía en mí antes de ponerlo sobre el papel... quizá me haya vuelto socrático de verdad.

Un saludo.

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