viernes, 18 de octubre de 2013

¿Por qué y de qué escribir?

Bueno, como comentaba en la entrada anterior, muchas fueron las conversaciones que surgieron con los asistentes a la presentación de El Deseo y la Palabra, y si una fue ¿Por qué poesía?, hay otra, mucho más amplia y complicada de abordar ¿Por qué escribir y de qué?, así que no es una pregunta, son dos.

Abordar el primer interrogante es complicado, porque supone bucear en uno mismo (con lo que el hecho de escribir responda a la necesidad de comprenderse mejor a uno mismo) e intentar explicar algo que es casi instintivo. 
Creo que, de una manera o de otra, todos tenemos algo que decir y eso supone nuestra forma de estar y ser en el mundo, lo que nos diferencia es la forma que tenemos de decirlo. Unos tocan un instrumento musical y son capaces de componer transmitiendo algo que va más allá de las palabras, otros dan forma a un material determinado para plasmar lo que sienten o su ideal de belleza, algunos lo comentan con sus amigos o parejas, otros escriben un diario, hay gente que escribe novelas, relatos, poesía... pero todos tienen algo que decir o, a falta de cómo decirlo, se identifican con algo que otros han dicho. Con lo cual ya tenemos un punto de partida: la necesidad de poner por escrito lo que vives y lo que sientes -y quizá por eso siempre hay algo de autobrográfico en lo que la gente escribe-.


El siguiente punto a analizar sería el por qué uno quiere-siente la necesidad-le apetece- sacar a la luz aquello que ha escrito, o planteándolo de otra manera ¿Para qué va uno a querer ver publicada su obra?. No sé si hay mucho o poco que decir al respecto, pero tengo la sensación que la respuesta a esa preegunta es una mezcla de ego y satisfacción personal más el intento de llegar a alguien más que pueda sentir lo mismo que tú y así ver que no estás/amos solos, es decir, no es sólo la necesidad de decir algo, sino de transmitirlo, de crear comunicación.

En el primer caso, creo que siempre hay una dosis de ego en cada cosa que hacemos, en estar orgullosos con lo que hemos hecho, con cómo lo hemos hecho y por haber sido capaces de hacerlo. Con el caso de un libro esta sensación es especial -y placentera- el hecho de ver tu nombre en la portada y el canto de un libro, repasar sus páginas y darte cuenta que es real... impresiona muchísimo y sientes la satisfacción de haber hecho algo bien.
Respecto a querer llegar a alguien más, creo que ese es el intento de cualquier obra de arte. No estoy diciendo que mi trabajo sea "arte", ni que yo sea un "artista", pero lo que sí que creo es que subyace el mismo deseo: llegar a emocionar a aquél que pueda leer uno de mis poemas (tanto si es hoy o en un futuro), dejar huella del paso de uno por el mundo y demostrar que, muchas veces, podemos sentir y vivir lo mismo, lo cual nos hace humanos y nos acerca unos a otros, demostrando que no estamos solos (o no del todo).
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La siguiente pregunta, ¿De qué escribir?, tiene una respuesta tan personal como la primera, y puede ser capaz de abrir los mismos debates.


Los temas que uno puede elegir son de lo más variado que existe, pero creo que, al final, de una forma o de otra, escribimos de nosotros mismos, con lo  que al final me remito a esa frase de Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.", es decir escribimos de lo que somos.
En mi caso, como ya dije, lo que uno se encuentra en El Deseo y la Palabra es una poesía fundamentalmente amorosa... ¿Por qué?: por la necesidad de expresar la falta de ese amor, la vivencia de un amor en la distancia, porque es necesario que alguien hable de amor en un momento en el que la palabra (que no su contenido) se ha devaluado tanto; porque es necesario poner sobre el papel que hay (y hubo, y habrá) un amor entre hombres -o entre mujeres- iguales que no puede ser ignorado, denostado, rechazado o infravalorado, y que hay que defenderlo viviendo los tiempos que últimamente estamos viviendo, porque es una de las demostraciones más íntimas de que estamos vivos... con lo que creo que es necesario escribir sobre ello.

He leído en varias ocasiones que, estando como está el mundo hoy en día, la única escritura válida es la escritura de corte social pero escribir sobre el amor, no tiene por qué huir de la sociedad, porque es el entorno en el que se vive dicho amor... Por otra parte quizá escribir sobre el amor, o sobre cualquier otra cosa (ficción, novela histórica, fantástica, épica...) sea una forma de huir de este mundo cruel e injusto en el que vivimos lo que, a la postre, también supone mostrar el posicionamiento del autor. No podemos ovidar que cualquier gesto, incluso la ausencia del mismo, es significativo.

Así que ya he dicho suficiente como para dar que pensar

Un saludo.

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