viernes, 15 de noviembre de 2013

El Árbol de las letras

Hola!

Muchas veces he pensado que el azar no existe, y que siempre las cosas ocurren por alguna razón.
Como ya habréis leído, hace unas semanas estuve en Valladolid dejando unos cuantos ejemplares de El Deseo y la Palabra en varias librerías. La ventaja de distribuir tu propia obra está en el hecho que puedes elegir en qué librerías quieres que esté presente, lugares que son especiales para uno y que también te hacen sentir muy especial cuando un libro tuyo forma parte de su fondo bibliográfico.
En ese fin de semana no me dio tiempo a pasarme por El Árbol de las letras, que se encuentra en la calle Juan Mambrilla número 25; y me dio pena porque tenía intención de hablar con sus responsables por si quisieran hacerme el favor de tener en depósito algunos ejemplares del poemario, dado que es una de las librerías de Valladolid especializada en Humanidades.


Pero, como decía, el destino, o el orden cósmico que a todos nos mueve, tenía sus propios planes para que el libro estuviera allá, y vino de manos de una antigua profesora de la Facultad... y para eso tengo que volver atrás en el tiempo una semana:

Una vez que había dejado los libros en Valladolid, me puse en contacto con amigos y conocidos para informarles que ya podían comprar allá el poemario, pero, movido por el recuerdo, la confianza (y e orgullo de haber hecho algo "bueno"), también escribí algunos correos electrónicos a algunos profesores de la Facultad de Filosofía y Letras donde estudié Historia del Arte. Eso me sirvió para retomar el contacto con ellos e incluso para marcar en el calendario futuras citas para charlar y ponernos al día de nuestras vidas.
La cuestión fue que una profesora me escribió emocionada (por decirlo de alguna manera) por la noticia, y me afirmaba que, tan pronto como pudiera, se haría con el libro.
Pues bien, un par de días más tarde recibí un correo de mis editores de E-ditalocontigo en el que, desde El Árbol de las letras, me pedían un ejemplar de El Deseo y la Palabra. Cuál sería mi sorpresa cuando me pongo en contacto con la librería y me dicen que ha sido mi profesora quien se lo ha pedido... y como decía otro profesor "en los detalles se ven los ojos de los dioses", así que aproveché la situación para sugerirles la posibilidad de dejar allá unos libros en depósito y aceptaron.

Así que ya estoy presente en un rinconcito más de Pucela.
Ahora queda seguir moviendo el tema de la presentación...

Un saludo.

1 comentario:

  1. Es curioso ver cómo el libro se va dando a conocer más y más... que siga la racha :)

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