miércoles, 9 de abril de 2014

El Deseo y la Palabra en {Entre}Líneas

Hola de nuevo:

Ahora que han pasado un par de días de haber presentado El deseo y la Palabra en la Biblioteca Libre {Entre}Líneas puedo ponerme a contaros lo que ha significado porque, a pesar de lo aparente, han sido muchas cosas.


Presentar el libro en Valladolid ha sido un especie de "vuelta", de reencontrarme con una de mis "Ítacas" y llevar a su puerto los tesoros acumulados en mi viaje, cuando en realidad, al hacerlo, estaba recolectando otros.

No ha sido sólo lograr presentar en una de "mis ciudades", sino que ha sido volver a ciertos espacios, físicos y mentales, que me ha gustado volver a visitar.


Por un lado el barrio donde se realizó: El Barrio España, un barrio humilde, con unos salarios bajísimos (quienes aún lo tengan), con problemas de drogas y, por varias causas, con cierta "mala prensa" en la ciudad; un barrio no demasiado diferente al Barrio Belén en el que crecí, y del que tampoco está muy distante, con lo cual he vuelto a mi infancia.
Por otro participar con {Entre}Líneas en un proyecto como el suyo, de marcado acento social, con intención de hacer algo bueno y desinteresado por el barrio y sus habitantes, me ha vuelto a poner en contacto con mis actividades pasadas (o no tan pasadas) ligadas a grupos juveniles en los que intentábamos echar una mano a comunidades en desarrollo participando en varios proyectos solidarios.
Y todo eso ha sido bueno.
Por otro lado ver que hay gente, como José Carlos, José Javier, Javier o Mariano, que, de forma desinteresada, participan en la mejora de su barrio y de sus gentes (porque apostar por la Cultura siempre es apostar por mejorar), me ha hecho pensar que, quizá el ser humano no es tan lobo consigo mismo y que, quizá, pueda haber un futuro mejor esperándonos a todos.
La cita previa a la presentación fué a las 6 de la tarde, con una leve lluvia de testigo y allá, a la entrada de la Biblioteca, me encontré con esto:


El cartel que Nieves, mi editora, había preparado para tal efecto (Nieves, está perfecto e impreso quedó ¡increíble!).

La presentación con ellos fué cálida, informal, cercana, participativa, en parte improvisada y, al igual que la anterior, enriquecedora para todos (para mí el primero) puesto que dio para reflexionar no sólo acerca de El Deseo y la Palabra, sino también del hecho de escribir, del compromiso con uno mismo y con lo que escribe, amén de con sus lectores (reales o potenciales)... Y allá estuvimos charlando más de una hora, terminando con firma de libros y un vino español (regalo de nuestro amigo Manuel) y tapas preparadas por los organizadores.



Igualmente llegar, al fin, a Valladolid, me ha permitido dar a conocer El Deseo y la Palabra a los más cercanos: familiares y amigos que ciégamente han confiado en mí desde el principio pero que, ahora, quizá puedan comprender más en profundidad todo lo que hay volcado en los versos del libro. A ellos, a los que estuvieron también en Madrid, a los que no han podido asistir pero que, sin duda están ahí (y se hacen sentir), también quiero agradecer el acompañamiento y apoyo en todo este proceso que sigue adelante.

Y al acabar el día, después de cenar con los amigos y tomar unas cañas por el Valladolid nocturno, volver a casa con esa sensación indescriptible en el estómago, mezcla de incredulidad y nervios que salen a la superficie después de haberlos tenido todo el día bajo control... mirar a la persona de tu vida, la que ha sido parte de la motivación de El Deseo y la Palabra, apoyo incondicional en todo el proceso, capaz de seguirme y dejarse llevar a todas partes por el delirio de este "intento de escritor", y decirle "he escrito un libro y lo he publicado" (y ahora añado "parte de todo es culpa tuya"): GRACIAS.

Un saludo.

2 comentarios:

  1. Álvaro Márquez is back in town :)
    Me encanta poder leer tus entradas, sobre todo porque no puedo asistir a tus presentaciones.
    Un abrazo desde Česká republika

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    Respuestas
    1. Gracias por estar ahí Roi...
      Haces siempre por hacerte sentir, no te preocupes por no estar físicamente.
      Un abrazote

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